Manifiesto por una Nueva Colombia
Por Juan Pablo Domínguez B.
Agosto de 2022
Las palabras de aquí son las palabras del ahora. Las que tenía para ustedes pertenecen al pasado. Y no vale la pena llorar eternamente por aquello que ya no tengo: mi data, mis conversaciones, mis proyectos, mis oportunidades o incluso una parte de la vida que imaginé.
I. EL COMIENZO
Un partido político no nace necesariamente en una oficina, en una convención o alrededor de una mesa llena de dirigentes.
A veces nace de una pregunta:
¿Cómo puede un país tenerlo todo y, al mismo tiempo, hacer sentir a tantos de sus ciudadanos que no tienen nada?
Colombia tiene tierra, agua, biodiversidad, talento, energía, minerales, empresarios, campesinos, científicos, trabajadores, jóvenes y una posición geográfica extraordinaria.
Tiene historia.
Tiene cultura.
Tiene una sociedad capaz de producir cosas extraordinarias.
Pero también tiene heridas profundas.
Regiones abandonadas.
Campesinos sin oportunidades.
Jóvenes sin futuro.
Empresas perseguidas o asfixiadas.
Instituciones que muchas veces parecen pertenecer a quienes tienen poder y no a quienes tienen derechos.
Durante años aprendí que el problema de Colombia no era únicamente económico.
Era institucional.
Era cultural.
Era histórico.
Y, sobre todo, era la incapacidad de construir una visión nacional capaz de unir a personas que habían aprendido a verse como enemigos.
De allí nace esta idea:
COLOMBIA NECESITA VOLVER A PENSARSE COMO NACIÓN.
II. ¿QUÉ SIGNIFICA NACIONAL?
Nacional significa comprender que Colombia no puede continuar siendo una colección de regiones, intereses, partidos, familias políticas y grupos económicos que compiten permanentemente por el control del Estado.
Nacional significa Bogotá y también el Vichada.
Antioquia y el Chocó.
El Caribe y la Amazonía.
Los Andes y los Llanos.
El Pacífico y la Orinoquía.
Significa reconocer nuestra diversidad indígena, afrocolombiana, campesina, mestiza y urbana como parte de una misma nación.
Durante demasiado tiempo hemos aprendido a desconfiar incluso de nuestros propios hermanos.
El proyecto nacional debe hacer exactamente lo contrario:
integrar.
No queremos una Colombia homogénea.
Queremos una Colombia unida en su diversidad.
III. ¿QUÉ SIGNIFICA NACIONALISTA?
El nacionalismo que proponemos no es odio hacia otros países.
No es xenofobia.
No es superioridad racial.
No es militarismo.
No es aislamiento.
Es una idea mucho más sencilla:
amar suficientemente a Colombia como para querer construirla.
Nacionalismo significa defender la capacidad del país para producir, innovar, exportar, educar, investigar y decidir su propio futuro.
Significa dejar de pensar únicamente en cómo sobrevivir dentro de la economía mundial y comenzar a preguntarnos:
¿Qué lugar queremos ocupar en ella?
Colombia no debe ser únicamente exportadora de materias primas.
Debe convertirse en una potencia agroindustrial, energética, tecnológica, científica y ambiental.
IV. LA PERSONA COMO CENTRO DEL ESTADO
El Estado no existe para alimentar al Estado.
Existe para servir a las personas.
La misión fundamental del Partido Nacional Nacionalista Colombiano será:
Construir políticas públicas que permitan el desarrollo individual, familiar, empresarial y social de cada ciudadano, dentro de un Estado sometido a la ley y al servicio del interés general.
El ciudadano no debe vivir para el Estado.
El Estado debe existir para el ciudadano.
El empoderamiento ciudadano reduce la dependencia política.
Una sociedad económicamente fuerte necesita menos paternalismo estatal.
Una persona con educación, trabajo, propiedad, salud, seguridad y oportunidades tiene más libertad que una persona obligada a depender permanentemente de un político.
Por eso nuestra política social no debe consistir únicamente en entregar subsidios.
Debe consistir en crear capacidades.
V. LOS PRINCIPIOS
1. La vida no tiene precio
Ningún proyecto político justifica asesinar, desaparecer, torturar, perseguir o destruir a una persona.
La política no puede convertirse en una guerra.
Quien piensa diferente no es un enemigo.
Es un ciudadano.
La democracia empieza precisamente cuando aceptamos que podemos perder una discusión sin perder la vida.
2. Libertad
Libertad de pensamiento.
Libertad económica.
Libertad de expresión.
Libertad de asociación.
Libertad de emprendimiento.
Libertad para investigar.
Libertad para equivocarse.
Libertad para construir una vida propia.
3. Igualdad
Igualdad ante la ley.
No igualdad de resultados.
El Estado debe garantizar que una persona humilde tenga una oportunidad real de competir con quien nació con mayores recursos.
La igualdad comienza cuando las reglas son iguales para todos.
4. Fraternidad
Colombia necesita recuperar una palabra que la política olvidó:
fraternidad.
No somos enemigos.
Somos ciudadanos que nacimos en el mismo país.
5. Filantropía
La riqueza debe tener una responsabilidad social.
El empresario no es enemigo del trabajador.
El trabajador no es enemigo del empresario.
El éxito individual puede convertirse en desarrollo colectivo.
Queremos una cultura empresarial donde crear riqueza sea legítimo y donde compartir parte de esa riqueza sea una responsabilidad moral.
6. Nacionalismo
Amar a Colombia significa trabajar por ella.
No basta con cantar el himno.
No basta con pagar impuestos.
No basta con exigir derechos.
Una nación se construye cuando millones de ciudadanos deciden aportar algo.
VI. UNA NUEVA ECONOMÍA
Colombia necesita dejar atrás la falsa discusión entre Estado y mercado.
Necesitamos ambos.
Un Estado fuerte en aquello que debe hacer.
Un mercado libre allí donde la competencia genere innovación y riqueza.
Y una sociedad civil suficientemente poderosa para impedir que cualquiera de los dos se convierta en una amenaza.
La nueva economía colombiana debe construirse sobre siete pilares:
Energía.
Agroindustria.
Infraestructura.
Tecnología.
Industria.
Ciencia.
Capital humano.
VII. COLOMBIA COMO POTENCIA ENERGÉTICA
Colombia tiene una oportunidad histórica.
Agua.
Sol.
Viento.
Gas.
Petróleo.
Biomasa.
Hidroelectricidad.
Y una ubicación privilegiada para desarrollar nuevas tecnologías energéticas.
El país debe utilizar sus recursos naturales para financiar la transición hacia una economía de mayor valor agregado.
La energía no debe ser simplemente una exportación.
Debe ser la infraestructura sobre la cual se construya la nueva economía colombiana.
Centros de datos.
Inteligencia artificial.
Manufactura avanzada.
Industria tecnológica.
Investigación científica.
Electrificación del transporte.
Agroindustria.
Todo requiere energía.
Colombia puede convertir energía en conocimiento.
VIII. LA NUEVA COLOMBIA RURAL
La reforma agraria no puede reducirse a repartir tierra.
Una finca sin carretera puede ser pobreza.
Una finca sin electricidad puede ser pobreza.
Una finca sin crédito puede ser pobreza.
Una finca sin tecnología puede ser pobreza.
Una finca sin mercado puede ser pobreza.
Por eso la verdadera reforma agraria debe incluir:
- propiedad y seguridad jurídica;
- carreteras;
- electricidad;
- internet;
- crédito;
- maquinaria;
- asistencia técnica;
- educación;
- almacenamiento;
- transformación industrial;
- acceso a mercados nacionales e internacionales.
El campesino colombiano debe poder convertirse en empresario agrícola.
Queremos campesinos con tractores, tecnología, acceso al crédito y capacidad de exportar.
IX. LA COLOMBIA PROFUNDA
Vichada.
Vaupés.
Guainía.
Guaviare.
Amazonas.
Chocó.
La Guajira.
Los territorios históricamente olvidados no pueden continuar siendo simples mapas dentro de un libro de geografía.
Son parte fundamental del futuro nacional.
La estrategia debe combinar:
infraestructura + conservación + ciencia + agroindustria sostenible + turismo + tecnología + comunidades.
No queremos destruir la selva.
Queremos convertir la biodiversidad colombiana en una fuente legítima de conocimiento, empleo y prosperidad.
X. LAS VÍAS COMO POLÍTICA DE ESTADO
Una carretera no es únicamente concreto.
Una carretera conecta personas con oportunidades.
Una vía conecta al campesino con el mercado.
Una vía conecta al estudiante con la universidad.
Una vía conecta una región con el mundo.
Por eso proponemos una política nacional de infraestructura que convierta la conectividad territorial en una prioridad de Estado.
Colombia necesita conectar sus regiones entre sí y conectarse con los mercados internacionales.
XI. EMPRESA, INNOVACIÓN Y EXPORTACIÓN
El Estado no debe tener miedo del empresario.
Debe tenerle miedo al monopolio, al abuso y a la corrupción.
Queremos un Estado que facilite la creación de empresas.
Menos burocracia.
Más digitalización.
Más crédito.
Más innovación.
Más exportaciones.
Más ciencia.
Más competencia.
Las empresas colombianas deben dejar de pensar únicamente en vender en Colombia.
El objetivo debe ser:
crear empresas colombianas capaces de competir globalmente.
XII. TECNOLOGÍA Y BIG DATA
Una parte importante de mi propia historia política comenzó entendiendo algo que entonces parecía extraño:
las redes sociales no eran únicamente entretenimiento.
Eran infraestructura social.
Facebook, los sistemas de datos, los algoritmos y las nuevas herramientas digitales permitieron comprender comportamientos, intereses, comunidades y tendencias a una escala que la política tradicional nunca había conocido.
Pero esa tecnología tiene dos caras.
Puede empoderar al ciudadano.
O puede utilizarse para manipularlo.
Por eso Colombia necesita una política moderna de datos:
innovación con derechos.
La inteligencia artificial debe utilizarse para mejorar educación, salud, seguridad, transporte, justicia, agricultura y administración pública.
Pero el ciudadano debe conservar derechos sobre su información.
XIII. LA POLÍTICA DE DROGAS
Aquí debemos ser intelectualmente honestos.
La guerra contra las drogas no puede analizarse únicamente desde la moral.
También debe analizarse desde la economía.
Mientras exista una demanda gigantesca, una prohibición absoluta puede producir mercados clandestinos extraordinariamente rentables.
Ese dinero financia violencia, corrupción y organizaciones criminales.
Por eso Colombia debe participar activamente en el debate internacional sobre:
prevención, reducción del daño, investigación científica, mercados regulados y nuevas políticas de drogas.
Cualquier eventual mercado regulado debe estar sometido a evidencia científica, regulación sanitaria, trazabilidad, impuestos, controles estrictos y protección de menores.
La finalidad no es promover el consumo.
La finalidad es reducir el poder económico de los mercados criminales y convertir una tragedia histórica en una política pública racional.
XIV. UNA NUEVA POLÍTICA DE CANNABIS Y MEDICINA
Colombia puede participar en la industria internacional del cannabis medicinal y de la investigación farmacéutica bajo estándares científicos y regulatorios.
La discusión debe abandonar los extremos.
Ni propaganda.
Ni demonización.
Ciencia.
Regulación.
Investigación.
Medicina.
Impuestos.
Control.
Y desarrollo industrial.
XV. EL ESTADO QUE QUEREMOS
Queremos un Estado fuerte.
Pero fuerte no significa autoritario.
Significa capaz.
Capaz de recaudar.
Capaz de construir.
Capaz de investigar.
Capaz de impartir justicia.
Capaz de proteger al ciudadano.
Capaz de controlar la corrupción.
Capaz de defender las fronteras.
Capaz de garantizar derechos.
Y, sobre todo:
capaz de rendir cuentas.
XVI. JUSTICIA Y RENDICIÓN DE CUENTAS
No existe democracia sin responsabilidad.
Todo funcionario público debe poder responder:
¿Qué hizo?
¿Por qué lo hizo?
¿Cuánto costó?
¿Quién se benefició?
¿Quién tomó la decisión?
¿Dónde está el dinero?
La lucha contra la corrupción no puede ser selectiva.
No puede utilizarse para perseguir enemigos políticos mientras se protege a los amigos.
La misma ley debe aplicarse a todos.
XVII. SEGURIDAD Y PAZ
La experiencia colombiana demuestra que la violencia no construye una nación.
Las armas pueden imponer silencio.
No pueden construir prosperidad.
Por eso cualquier tentación de convertir este proyecto en una organización armada debe ser rechazada.
La verdadera revolución que necesita Colombia es institucional.
Es económica.
Es educativa.
Es tecnológica.
Es cultural.
Es democrática.
El objetivo no es conquistar el poder por la fuerza.
El objetivo es demostrar que una sociedad puede transformarse utilizando la inteligencia, la organización, el voto y las instituciones.
XVIII. GUARDIA CIVIL Y SEGURIDAD CIUDADANA
Colombia necesita discutir seriamente la arquitectura de su seguridad.
Cualquier propuesta de Guardia Civil debe estar sometida a:
- Constitución;
- derechos humanos;
- control civil;
- controles judiciales;
- profesionalización;
- transparencia;
- formación democrática;
- rendición de cuentas.
La seguridad no puede convertirse en una excusa para eliminar libertades.
Pero la libertad tampoco puede utilizarse como excusa para abandonar a los ciudadanos frente al crimen.
XIX. LA HISTORIA PERSONAL
Detrás de cualquier proyecto político existe una historia humana.
Mi propia historia está marcada por preguntas que todavía no tienen respuestas.
Mi padre.
Su relación con el M-19, que nunca llegué a conocer completamente.
Su trabajo en el túnel hacia Villavicencio.
La memoria de verlo trabajar.
Las pocas imágenes que conservo.
Las banderas.
Las campañas.
Los recuerdos fragmentados de una familia.
Tal vez por eso la política nunca fue para mí únicamente una carrera.
Fue una manera de intentar comprender el país en el que nací.
Colombia no es para mí una abstracción.
Es una tierra que amo y que también me ha dolido.
Y quizá ambas cosas puedan ser ciertas al mismo tiempo.
XX. EL PUNTO DE NO RETORNO
En 2022 escribí desde una situación personal que sentía como un encierro.
Sentía que mis proyectos, mis conversaciones, mis relaciones, mi actividad empresarial y mis posibilidades políticas habían sido interferidos o utilizados en mi contra.
Algunas de esas percepciones pertenecen a mi experiencia personal.
Otras requieren investigación y pruebas.
No pretendo convertir una memoria individual en una sentencia judicial.
Pero sí quiero dejar registrada una convicción:
ningún ciudadano debería perder el derecho a pensar, trabajar, emprender o participar políticamente por enfrentarse al poder.
Si existieron abusos, deben investigarse.
Si existieron delitos, deben probarse.
Si existieron errores, deben reconocerse.
Y si existieron responsabilidades, deben establecerse mediante las instituciones.
XXI. EL EXILIO Y LA POLÍTICA
Una persona que abandona su país no necesariamente abandona su país interiormente.
A veces ocurre lo contrario.
La distancia permite mirar la patria con otros ojos.
Desde afuera comprendí algo:
Colombia no necesita que todos pensemos igual.
Necesita que podamos pensar diferente sin destruirnos.
El verdadero patriotismo no consiste en defender al gobierno de turno.
Consiste en defender la posibilidad de que exista un país después de nosotros.
XXII. LOS OBJETIVOS
Nuestra política debe medirse en resultados.
No en discursos.
No en likes.
No en propaganda.
No en fotografías.
Queremos:
vidas felices.
familias seguras.
jóvenes con oportunidades.
campesinos prósperos.
empresas competitivas.
ciudades habitables.
regiones conectadas.
energía abundante.
educación de calidad.
ciencia.
tecnología.
justicia.
instituciones confiables.
paz.
Y una Colombia capaz de mirar al mundo sin complejos.
XXIII. LA FINANCIACIÓN DEL FUTURO
El Estado necesita recursos.
Pero los recursos deben provenir de una economía productiva.
La fórmula no puede ser simplemente:
más impuestos → más Estado.
Debe ser:
más productividad → más empresas → más empleo → más exportaciones → más ingresos → mejores servicios públicos.
El crecimiento económico debe financiar el desarrollo social.
XXIV. UNA OFERTA IMPOSIBLE DE RECHAZAR
La política colombiana ha acostumbrado a los ciudadanos a elegir entre miedo y esperanza.
Entre izquierda y derecha.
Entre unos y otros.
Entre enemigos.
Nosotros proponemos otra cosa:
resultados.
Que una persona pueda decir:
“No estoy de acuerdo con ellos, pero mi vida está mejor.”
Ese debería ser el estándar de cualquier gobierno.
XXV. LA UNIDAD NACIONAL
El objetivo final no es crear otro grupo para dividir Colombia.
Es construir una plataforma suficientemente amplia para reunir personas provenientes de distintas tradiciones políticas.
Conservadores.
Liberales.
Independientes.
Empresarios.
Trabajadores.
Campesinos.
Académicos.
Jóvenes.
Militares retirados.
Ambientalistas.
Tecnólogos.
Emprendedores.
Comunidades indígenas.
Comunidades afrodescendientes.
Colombianos en el exterior.
Todos pueden tener un lugar dentro de una nación democrática.
La única condición es aceptar una regla fundamental:
nadie está por encima de la ley.
XXVI. LA SÉPTIMA PAPELETA DEL SIGLO XXI
Colombia tuvo una Séptima Papeleta que cambió su historia constitucional.
Hoy necesitamos otra revolución democrática.
No necesariamente una nueva papeleta física.
Una nueva conciencia ciudadana.
Una nueva generación que diga:
el Estado nos pertenece a todos.
La democracia no puede reducirse a votar cada cuatro años.
Democracia es participar.
Investigar.
Preguntar.
Fiscalizar.
Emprender.
Protestar pacíficamente.
Crear.
Votar.
Y exigir resultados.
XXVII. LA VISIÓN
Nuestra visión es construir una Colombia:
libre, próspera, segura, tecnológica, industrial, ruralmente productiva, ambientalmente responsable y socialmente integrada.
Una Colombia que no tenga que escoger entre crecimiento económico y justicia social.
Una Colombia que utilice el mercado para crear riqueza y el Estado para garantizar derechos.
Una Colombia que convierta su biodiversidad en ciencia.
Su energía en industria.
Su juventud en talento.
Su territorio en infraestructura.
Su diversidad en fortaleza.
Y su historia en aprendizaje.
XXVIII. EL ÚLTIMO PRINCIPIO
No quiero construir un partido alrededor de una persona.
Eso sería repetir exactamente aquello que queremos cambiar.
Un proyecto nacional debe sobrevivir a su fundador.
Debe sobrevivir a sus dirigentes.
Debe sobrevivir a sus presidentes.
Debe sobrevivir a sus errores.
Porque la verdadera institución política no es el líder.
Es la idea.
Y la idea es sencilla:
Colombia puede ser mucho más de lo que ha sido.
XXIX. DECLARACIÓN FINAL
No prometemos una Colombia perfecta.
Prometemos algo más difícil:
una Colombia que nunca deje de intentar mejorar.
No prometemos eliminar todos los problemas.
Prometemos instituciones capaces de enfrentarlos.
No prometemos riqueza instantánea.
Prometemos construir las condiciones para producirla.
No prometemos que todos pensemos igual.
Prometemos defender el derecho a pensar diferente.
No prometemos venganza.
Prometemos justicia.
No prometemos guerra.
Prometemos paz.
No prometemos dependencia.
Prometemos capacidad.
No prometemos que el Estado lo haga todo.
Prometemos ciudadanos capaces de construir.
Y, sobre todo, no prometemos regresar al pasado.
Porque Colombia no necesita otro pasado.
Necesita un futuro.
PARTIDO NACIONAL NACIONALISTA COLOMBIANO
Libertad. Igualdad. Fraternidad. Nación.
Una Colombia que produzca.
Una Colombia que piense.
Una Colombia que investigue.
Una Colombia que emprenda.
Una Colombia que cuide.
Una Colombia que respete.
Una Colombia que crezca.
Por una nueva Colombia.
Por la vida.
Por la libertad.
Por la paz.
Por la nación.
